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El psicoanálisis y su compromiso con la urgencia y el presente

 

Tener un pasado es un hecho común que todos compartimos cultural y emocionalmente. Como su nombre mismo lo define, se trata de aquellos elementos posibles de ser ubicados en un contexto ya vivido antes, es decir, pasado en el tiempo. Se trata del lapso temporal que viene a enmarcar nuestras vivencias y experiencias ya acontecidas, lo que va quedando atrás a medida que avanza el paso del tiempo.


Habitamos un presente, es desde nuestro presente desde donde cobran sentido los nuevos sucesos que vamos encontrando en el día a día, en el hoy.
He oído desde diferentes personas la creencia de que el psicoanálisis ‘revuelve’ el pasado tal cual ancla se queda allí sin tener en cuenta el hoy. Si bien nunca supe por qué circula tal creencia no obstante puedo llegar a vincularla a una errada interpretación de lo planteado en su momento por Sigmund Freud, padre del psicoanálisis; motivo por el cual considero esencial echar luz respecto del concepto de ‘pasado’.


El psicoanalista trabaja alrededor de aquello que el paciente trae como ‘su’ motivo de consulta y, las más de las veces, ese motivo representa la urgencia del ‘aquí y ahora’, aquello que ‘hoy’ ha llevado al paciente a consultar.
Ahora bien, a veces ocurre que cuando el analista le pregunta al paciente “¿desde cuando le ocurre esto?” encontramos que la respuesta data de tiempo pasado, por ejemplo: “esto me sucede desde hacen ocho años”, lo cual no autoriza a focalizar en el pasado la labor de análisis, todo lo contrario, se trata de ubicar en el presente aquello que se repite desde hace tanto tiempo para así poder rastrear cuál es la característica particular de dicha repetición.
¿Qué sentido tendría “revolver” el pasado cuando lo que afecta es el presente? Freud decía que lo no resuelto retorna,  entonces no se revuelve sino que lo no resuelto “vuelve”, insiste. Este concepto de retorno orienta al analista a vérselas con las dificultades del aquí y ahora,  pues es en el hoy en el espacio temporal en donde vienen a hacer conflicto y, hasta a veces estragos, lo no resuelto que vuelve.


Una vez dijo Freud refiriéndose a los psicoanalistas: ‘pobre de aquel que no se adapte a las condiciones de su época’ y es, sobre todo nuestra época inmediatista, un marco sociocultural que exige al analista trabajar con lo que urge en el presente, aquello que hace de piedra en el zapato y que lleva a quien padece a consultar respecto de lo que no anda en su actualidad.