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La transmisión a un hijo

Quienes están a cargo de la crianza de un hijo, sea madre o abuela o tíos, o quienes estén en función de esa tarea, tienen la esencial labor de llevar a cabo la transmisión de un decir. Aquello que le es transmitido a un hijo, sobre la verdad de su historia, posee un valor radical para que el niño se sirva y pueda hacer su propia lectura del mundo. En ocasiones, hay adultos que temen ' hacer sufrir' al niño suponiendo como mejor alternativa velar la verdad y contarles otra cosa 'menos penosa' o también, como sucede en otros casos, prefieren no decirles nada porque creen que el niño no se dará cuenta. Por ejemplo, un niño había perdido a su mamá en un accidente, y le fue transmitido que su mamá se había ido de viaje y que por un largo tiempo no iba a volver. Toda transmisión que le es velada al niño sobre la verdad de su origen retorna como síntoma, es decir, algo inconscientente procurará resolver eso que no le cierra en la trama del texto transmitido. Algunos niños presentan síntomas como sueños recurrentes, pérdida del deseo de aprender, desinterés por jugar, encopresis, entre otros. En el caso del niño mencionado que traté hace ya muchos años, padecía una pesadilla recurrente y ésta era que su madre lo llamaba por teléfono desde un país lejano y le decía que era más interesante viajar que estar con él. Esto era vivido por el niño con angustia y traía su propia elaboración de lo que le fue transmitido: " mi madre no me elige, no me quiere". Quien le vela al niño el derecho a su verdad, en realidad intenta él mismo no enfrentarse con el dolor que cree evitarle. Desde el psicoanálisis, consideramos que el niño tiene derecho a saber sobre la verdad sobre los protagonistas del origen de su historia, y eso es dado en la transmisión, para poder situar sobre ello su propia construcción y hacerse así, un lugar digno, en este planeta llamado mundo.