Demasiado bueno para ser cierto

El trabajo psicoanalítico nos ha permitido enterarnos de qué modo las personas se enferman de neurosis a raíz de las frustraciones experimentadas, en donde al no poder cumplirse una satisfacción, la privación causa malestar.
Pero lo que ya allá por el 1900 sorprendía a Freud era el hecho de encontrarse con sujetos que justamente se enfermaban cuando se les cumplía un deseo, a su decir, ¨hondamente arraigado y por mucho tiempo perseguido…parece como si no pudieran soportar su dicha, pues el vínculo causal entre la contracción de la enfermedad y el éxito no puede ponerse en duda…¨.


Indagando en la clínica del psicoanálisis efectivamente nos encontramos con pacientes que sufren cuando el éxito los toca, a tal punto de no poder disfrutar y ni siquiera conectarse con el placer que un logro  puede dar, ellos no toleran sentirse dichosos, la sombra de la culpa no les hace visible tal posibilidad.¿Qué lugar tiene la culpa junto al éxito? Aquí es imposible generalizar, ya que en cada caso singular, en cada paciente, se ha tramado una vida con una historia única, en donde la culpa estará al servicio de su singularidad, vinculada a los avatares de su novela familiar, arraigada  tal vez, al peso de sus ideales, o …quizás, abonada por mandatos inconcientes  que tallan sus hechos de un modo displacentero e ineficaz.


El analista es aquel que, causado por su deseo, ofertará a quien lo solicita, la posibilidad de re-descubrirse y reencontrarse disfrutando, revisando cada situación y cada episodio en dónde lo ‘no merecido’ era el sentimiento habitual, en donde ‘demasiado bueno’ generaba culpa, en fin, en donde sólo se podía vivir a un costado del camino, creyendo que no se tiene derecho a vivir con placer y dicha.


Por qué un analista? Porque el psicoanalista es quien puede ofertar otra escucha, una escucha diferente a lo general, se trata de una escucha que aloja lo singular que hay en cada uno.
Justamente, no se trata de un derecho sino de una elección de pleno derecho que tiene cada sujeto cuando persigue o quiere alcanzar la posibilidad de que ‘demasiado bueno’ sea cierto, sólo que se tratará de mostrarle que su bienestar dependerá de lo que él haga desde su responsabilidad, con el fin de que lo bueno pueda para él ser justo y cierto.

Deja una respuesta