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Un fantasma femenino: La Otra

En la clínica psicoanalítica encontramos que existen ciertos aspectos que se repiten según si hablamos de las mujeres o los hombres.  En lo que hace a la clínica de “las mujeres” quisiera destacar una constante que emerge en algún momento del análisis y que reviste una importancia fundamental en dos puntos: uno, en la relación que una mujer puede establecer con su pareja y dos, en cómo esa mujer accede a su femeneidad, es decir, a ser una mujer entre otras, una mujer que se guste desde su singularidad sin entrar en comparaciones  ni competencias con otras mujeres.

 

Tomaré algunas frases de la clínica: “no me veo bien, me siento horrible, pienso que hay otra que sí puede gustar, a veces hasta siento que no se cómo es ser una mujer”.

Se supone que “hay Otra que sí” sabe cómo ser mujer, tiene lo que yo no tengo, hace mejor las cosas, y esa “Otra” pasa a representar todo lo que yo no logro alcanzar. Ahora bien, esta “Otra” pasa a intrigar, a ser fuente de curiosidad para aquella mujer que se encuentra padeciendo en su ser y la contracara de esa “Otra” que opera en la psiquis de algunas mujeres es el pretender “ser la única”, única entre todas y para un hombre, única por sobre todas.

Este asunto  reviste una gran importancia porque es palpable en la clínica hasta qué punto las mujeres sufren en sus cuerpos  el fantasma de “la Otra”. Ese padecer suele manifestarse como sensación de vacío, sensación de no ser, de sentirse la misma” nada” e incluso a veces llegan a sentirse despersonalizadas, como siendo otras ellas mismas.

Finamente, podemos decir que estos rodeos en el fondo albergan una pregunta inconsciente a la que muchas mujeres intentarán arribar de diversos modos, la pregunta es: “¿qué es ser una mujer?”

El psicoanálisis invita a las mujeres a adentrarse en el camino de ese vacío para así, despejando el fantasma de “La Otra” mujer, pueda realizarse como mujer y saber hacer con lo que a cada una la hace única por sí misma y singularmente incomparable.