HACER ESCUELA: UN LIBIDINAL ROJO DE COVID-19

Andrea Fernanda Amendola
Miembro de EOL y AMP – Buenos Aires – 18/03/2020

Y uno aprende a construir sus caminos en el hoy, porque el terra del mañana es demasiado inseguro para aviones y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad. Y después de un tiempo, uno aprende que, si es demasiado, hasta el calor del sol quemado.

V. Shoffstall

¿Cómo habitar la Escuela en tiempos de pandemia? ¿Qué nos anima? En un crucecaprichoso y fuera de sentido, lo real con su ley comprimió el tiempo y ya no sabemos si esperamos apurados que futevo pasado para soportar las inclemencias de nuestro presente. O quizás, para inyectarle a los minutos vacíos algo de sentido.

Hoy es el planeta entero que se ve azotado por un virus que no da trgua. De repente, una modificación radical si requiere y en cada país del mundo somos convocados para resituar el valor de la vida. La comunidad analítica se ve llevada entonces a un hecho interno que haga lugar de otra manera al discurso analítico, guiados por la inexorable prevención en materia de salud que cada Estado determina para su país.

Pasaje de la aceleración cotidiana que nos responde automáticamente sobre nosotros mismos hacia una pausa fundamental y vivificante: sostenida y no circular, cuidar a los otros y de nosotros mismos. Casos como en el presente fueron una amplia capacidad libidinal en donde es necesario tramar el tiempo para comprender, un peso de que se escurre demasiado rápido.

Al respecto señala Miller que «el primer resultado de la velocidad en el mundo es un aumento de la estrella masculina en la cultura» 1 y hay cosas que tienen su tiempo. Somos testigos de que mientras algunos ciudadanos acatan las medidas de cuidado para la vida prosiga, otros se arrojan a la fiesta de un goce mortífero que nada quiere saber de la espera. Como muertos vivos de la era del Otro que no existe provocó el horror que se tensa hasta virar en haio, extendiendo dramáticamente la categoría que diferencia a otros de otros. Sabemos que Lacan dio un valor especial a la espera, pues ella «presenta el futuro antes de que sea registrado como pasado» 2 .

¿Qué hacer como analistas cuando este real atraviesa los consultorios, los encuentros de la escuela, los carteles, los controles, la sesión de análisis, las jornadas, los congresos, el lazo vital con los otros?

El inedito clama el tiempo veloz de la anticipación, allí donde se inventan nuevos modos de hacer lugar al discurso analítico.

Y si bien las redes son recursos que muchos analistas ya utilizan, hay una escuela bajo el modo de red que se constituye en una experiencia libidinal iniciada a la cual somos convocados hoy. Colegas postean de qué modo continuará con las actividades que hacen a su práctica. Skype y las llamadas de video en muchos casos toman la delantera. En otros, el aula virtual se vuelve un instrumento para muchos que antes ni la consideraban. Y allì angustia merma un poco, algo comienza a novelarse frente a tanta crudeza de lo real. Carteles y revistas toman forma por whatsapp, se acuerdan citas en la agenda para conferencias, desgrabaciones de noches de escuela y conversaciones entre colegas.

Prevenidos de un real que no desconocemos, aunque desearíamos que tendríamos un mal sueño, nos disponemos a una libidinal roja que aloja y plantea al rescate nuestra labor con los otros, porque nos preocupamos amorosamente por la causa del análisis en todos de donde la Escuela establece una comunidad de experiencias entre mí 3 .

La transferencia de trabajo plantea de manera marcada, en medio de esta pandemia, una multiplicidad de lazos libidinales que se valen de las redes para propiciar que siempre nos convoca: las singularidades con sus padecimientos hilvanados en el macho de la cultura actual.

Ese invisible pandémico nos ha llevado a aislarnos pero sin desligarnos. Ligados lo estamos y muy, porque la libido que nos motoriza a hacer Escuela lleva en su fibra más íntima, el amor de un deseo que hace huella indeleble: el deseo del analista

El COVID – 19 hoy galopa sin cesar. La ciencia hará lo suyo y se lo agradeceremos. Ahora bien, hacer Escuela es tener en cuenta que «la cuestión para el psicoanálisis, para la práctica del psicoanálisis, para esa práctica que determina un lazo social inédito, es la ubicación del modo de respuesta en el uno para la impasse de la civilización de la ciudad, jugando su apuesta por la particularidad del sujeto, por la singularidad de su goce, y poniendo en juego otro sable que el sable científico » 4 .

De esta manera, hacer Escuela frente a la pandemia que hoy oprime al planeta, es un hacer que no solo sabrá manipular lo iniciado para continuar como «comunidad de experiencia» a través de una red libidinal, hasta que fundamentalmente sea un hacer que toma que la ciencia y el capitalismo dejan por fuera: la palabra del parlêtre como rasgo distintivo de su humanidad.

1 Miller, J.‐A., (1998) Seminarios en Caracas y Bogotá, La lectura del inconsciente , Paidós, Buenos Aires, 2015, p. 585

2 Miller, J.‐A., (2000) La erótica del tiempo , Tres Haches, Buenos Aires, 2014, p.24

3 Lacan, J. Proposición del 9 de octubre de 1967 sobre el analista de la Escuela , en Otros Escritos , Paidós, Buenos Aires, 2012.

4 Tarrab, M: http://www.revistavirtualia.com/articulos/764/destacados/un‐lazo‐social‐inedito

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